Editorial

En 1987 Valdemar inició, con más ilusión que otra cosa, su ya larga andadura. En aquel entonces hacíamos un poco de todo, traducíamos y corregíamos nosotros mismos algunos de nuestros títulos, y aprendimos el noble oficio de la edición sobreponiéndonos a nuestros errores iniciales y sorteando múltiples escollos. Pero la vocación, llámese voluntad, especialmente cuando uno es joven, se siente capaz de superar todas las deficiencias y obstáculos que se va encontrando en el camino a su objetivo soñado. Y ese objetivo implicaba para nosotros unas condiciones que nos parecían irrenunciables si queríamos que aquel proyecto tuviera pleno sentido: nos proponíamos publicar obras y autores relevantes en los distintos géneros literarios con la máxima calidad que nos permitiesen nuestros escasos medios de entonces, y no hacerlo nunca atendiendo a criterios puramente comerciales (lo cual nos ha producido más de un revés económico a lo largo de nuestra trayectoria), sino mantenernos firmes en nuestra línea editorial, alejados de modas literarias, tendencias plásticas y de diseño, imposiciones de mercado, etc., como una norma de respeto hacia nosotros mismos y hacia nuestros lectores. Y en eso hemos estado los últimos 40 años.

En enero de 1987 Valdemar se presenta al público lector español con La rebelión de los ángeles, de Anatole France, y La puerta abierta, de Margaret Oliphant, primeros títulos de la recién creada colección Tiempo Cero (nombre muy apropiado para aquel momento) dejando clara nuestra apuesta por la literatura fantástica en sentido amplio. Tres años después, a Tiempo Cero se unieron dos nuevas colecciones, a cual más peculiar: Los Archivos de Baker Street, destinada a ofrecer los más logrados apócrifos del genial Sherlock Holmes a sus incondicionales fans; y Weird SF, colección de corto recorrido creada con el objetivo de rescatar obras poco conocidas de los autores pioneros de la Ciencia Ficción.

Fue por entonces (1991) cuando surgió la idea de iniciar la colección Gótica, destinada a albergar a los autores clásicos del terror, colección que aún permanece abierta y que se ha convertido a lo largo de los años en uno de los signos de identidad más queridos y perdurables de Valdemar, consolidándose además como la colección de referencia en el género. Los primeros títulos, Los episodios de Vathek, de William Beckford, Klosterheim o la Máscara, de Thomas de Quincey, Los misterios de Udolfo, de Ann Radcliffe, y El monje, de M.G. Lewis (en traducción de Francisco Torres Oliver, un pionero en el género, muy apreciado por los aficionados). Al tiempo, Valdemar decidió diversificar su oferta y creó la colección Avatares dedicada a las «Biografías, Memorias, Viajes, Aventuras y Literatura General». Colección editada, como la Gótica, en gran formato y encuadernada en tapa dura. Sus primeros títulos: En los mares del Sur (un libro de memorias y viajes), de R.L. Stevenson, El libro de Lovecraft (novela protagonizada por HPL), de R.A. Lupoff, Lovecraft, una biografía, de L. Sprague de Camp, y Confesiones de un artista de mierda, una peculiar novela de Phillip K. Dick.

Tras estos primeros siete años de travesía, en 1994 surge la idea de crear una colección de bolsillo, El Club Diógenes, abierta a todos los géneros, de mayor ritmo y difusión. Y al año siguiente surge de forma espontánea Planeta Maldito, colección dedicada a textos malditos, libertinos, surrealistas y marginales que daba continuidad a un libro provocador e inclasificable, Coños, de un autor entonces debutante, Juan Manuel de Prada, que publicamos con gran éxito como título «fuera de colección». Planeta Maldito albergaría textos de Sade, Apollinaire, Wilde, Panero, Barón Corvo… Un año más tarde iniciamos una colección de narrativa histórica, Valdemar/Histórica, dirigida por Alfredo Lara (uno de los colaboradores imprescindibles de la editorial), y centrada especialmente en los autores clásicos del género (siglo XIX y principios del XX).

El último año del siglo XX Valdemar da un salto cualitativo al inaugurar una colección de clásicos universales modernos y contemporáneos, en ediciones cuidadas y críticas, Valdemar/Clásicos, con el primer volumen (de tres) de A la busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, cuyos derechos habían entrado unos años antes en el dominio público. Se abría una puerta para la incorporación de notas y criterios filológicos y de traducción más modernos que mejorarían notablemente el único texto disponible en castellano. Esa era la idea, discutida y compartida con Mauro Armiño, traductor, crítico teatral, gran conocedor de la cultura francesa y merecedor de dos Premios Nacionales de Traducción. Nunca antes nos habíamos enfrentado a una edición tan compleja y extensa. A pesar del riesgo asumido, todo salió bien, la edición recibió buenas críticas y poco a poco se fue convirtiendo en la edición de referencia de la magna obra de Proust en nuestro país. Al año siguiente el Ministerio de Cultura español otorgó el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial a Valdemar, y en esta decisión tal vez tuvo algún peso el esfuerzo titánico y la valentía a la hora de abordar la edición de este clásico del siglo XX.

En 2001 se presentó en las librerías españolas la colección Intempestivas, dedicada a textos de no-ficción (ensayos, filosofía, historia de la cultura, etc.), pero con una orientación claramente polémica, provocadora y contracultural, con autores como Camile Paglia, Aleister Crowley o Adam Parfrey, y contamos para ello con el asesoramiento entusiasta del crítico y analista cultural Jesús Palacios, colaborador desde tiempos ancestrales de la editorial. Y en 2005 aparece en la colección Gótica otro de los hitos destacados en nuestro devenir editorial: el primer volumen (de dos) de la narrativa completa de un autor fetiche y maestro de escritores de terror, H.P. Lovecraft. Una edición crítica definitiva a cargo de Juan Antonio Molina Foix, editor, traductor y colaborador de Valdemar. Finalmente, en 2011 asumimos un nuevo desafío, la colección Frontera,  dirigida por Alfredo Lara, que se propone publicar con criterios de calidad, literaria y material, una selección representativa de las obras más destacadas de un género poco conocido, y peor editado, en nuestro país: el western. La acogida de los primeros títulos, Indian country, de Dorothy M. Johnson, y El trampero, de Vardis Fisher, augura un futuro prometedor para una colección que este año de 2024 alcanza ya, con la novela La Jornada del Muerto, del Pulitzer Larry McMurtry, su volumen número treinta.

... (continuará)

Rafael Díaz Santander y Juan Luis González